En todo el mundo, los conflictos prolongados, desde Ucrania hasta Sudán, desde Myanmar hasta Yemen, han demostrado cómo la guerra destruye no solo las infraestructuras, sino también los cimientos sociales y educativos en los que se basan las comunidades para recuperarse. En todas las crisis, los sistemas educativos son de los primeros en verse afectados y de los últimos en reconstruirse, a pesar de que son fundamentales para restablecer la estabilidad, apoyar la reconciliación y permitir el desarrollo a largo plazo.
Es en este contexto más amplio de inseguridad y conflicto mundiales donde la Campaña Mundial por la Educación lanza este llamamiento. La devastación en Gaza refleja una tendencia más generalizada en la que los niños y los jóvenes soportan la mayor carga de la violencia, y en la que el derecho a aprender se convierte en una medida fundamental para determinar si una sociedad puede reconstruirse con dignidad y esperanza.
El futuro de toda una generación de niños y jóvenes se ve gravemente amenazado, y la esencia misma del derecho a la educación, garantizado por el derecho internacional, se está viendo erosionada. La guerra destructiva y el asedio continuo han provocado la devastación del sistema educativo. Según el artículo más reciente de UNICEF, el 97 % de las escuelas de la Franja de Gaza han sido destruidas. Más de 18 216 estudiantes y 786 profesores han perdido la vida, y muchos más han resultado heridos o están desaparecidos. Miles de aulas y centros educativos están en ruinas. Más del 80 % de los niños y niñas sufren graves trastornos psicológicos y sociales que están socavando su desarrollo y su capacidad de aprendizaje.
Un llamamiento para salvar el derecho a la educación
La Campaña Mundial por la Educación afirma que la reconstrucción del sistema educativo de Gaza no es solo una tarea de ingeniería. Es una obligación legal y de derechos humanos, así como una necesidad humanitaria y de desarrollo. La educación sigue siendo la base de la resiliencia, una fuente de esperanza y un camino para reconstruir las vidas y el futuro del pueblo palestino. Por lo tanto, seguimos pidiendo el fin urgente y permanente de la guerra en Gaza y un plan integral de respuesta educativa y humanitaria, en consonancia con los esfuerzos nacionales e internacionales, que incluya:
- La reconstrucción de escuelas, aulas e instalaciones educativas para permitir que el aprendizaje se reanude con seguridad y dignidad.
- Apoyo psicológico y pedagógico para los docentes, junto con programas psicosociales para los alumnos, reconociendo que la reconstrucción humana es tan esencial como la reconstrucción física.
- Suministro de materiales didácticos y herramientas tecnológicas modernas que apoyen la continuidad de la educación durante las crisis y los conflictos.
- Desarrollo de programas de apoyo integral para niños y jóvenes que aborden las necesidades sanitarias, psicológicas y sociales, permitiéndoles recuperar su derecho a aprender, desarrollarse y participar.
- Coordinación de los esfuerzos internacionales en un marco claro de las Naciones Unidas para garantizar la equidad en la distribución de la ayuda y llegar a los más afectados.
La situación en Gaza no es solo una emergencia educativa, sino una profunda perturbación de los procesos mismos a través de los cuales las sociedades se desarrollan, se cohesionan y mantienen su identidad colectiva. La educación determina la forma en que las comunidades comprenden su pasado, construyen valores compartidos en el presente y crean las habilidades y capacidades necesarias para un futuro seguro.
Cuando se pierden escuelas, profesores y alumnos, el daño se extiende mucho más allá del aula. Debilita el tejido social, interrumpe la transmisión de la cultura y el conocimiento y limita la capacidad de un pueblo para reconstruirse y prosperar. Por lo tanto, la devastación a la que se enfrentan los palestinos representa una amenaza directa para su desarrollo a largo plazo y su capacidad para mantener su identidad cultural y nacional. Salvar la educación en Gaza es proteger los cimientos sobre los que se sustenta el futuro de su sociedad.
La Campaña Mundial por la Educación hace un llamamiento a todos los socios a nivel local, regional e internacional para que actúen sin demora con el fin de garantizar los recursos necesarios, proteger las instituciones educativas que han sobrevivido y reconstruir el sistema como un derecho y un imperativo humanitario, no como una opción política.
Con este fin, la Campaña Mundial por la Educación apoyará a sus organizaciones miembros para que presionen a los gobiernos y a las organizaciones multilaterales para que alcancen estos objetivos. La educación en Gaza no puede esperar. Juntos, debemos comenzar la labor de reconstruir la esperanza.